Escapada a Albarracín

Escapada a Albarracín

La noche del 24 de noviembre de 2015, Gabriela y yo salíamos a cenar por Alicante para celebrar mi 29 cumpleaños. La sorpresa que me tenía guardada no se hizo esperar y, en los postres, extrajo de su bolso una pequeña bolsita con un acertijo: un conjunto de piedras con una palabra escrita en cada una de ellas que, en el orden correcto, me transmitirían un mensaje. Pronto entendí que mi brujita me había preparado una escapada de dos días a Albarracín y uno en Ademuz. En este artículo, y quien haya estado en Albarracín me entenderá, voy a centrarme en la primera parte del viaje.

Camino a Albarracín

Debo decir que la ruta para alcanzar el pueblo no fue lo más ameno del viaje. Kilómetros y kilómetros de carreteras oscuras nos hicieron sentir algo cansados e impacientes por llegar. El ritmo de conversación iba mermando y Ed Sheeran presentaba Photograph, su nuevo single en la radio del coche. A un lado, el aeropuerto fantasma de Teruel nos observaba desde la oscuridad a nuestro paso, con el reflejo de la luna sobre la silueta de los aviones aparcados frente a los hangares.

El encanto convertido en pueblo

En poco menos de media hora desde entonces y bajo el oscuro cielo de la noche turolense, las luces de las farolas mostraban ante nuestra vista el castillo de Albarracín alzado sobre el pueblo con la arquitectura más artesanal y pintoresca que nunca había visto, de casas barro y piedras, soportadas sobre estructuras de madera vencida por el paso de los años, cuyas torceduras les confieren un aspecto único y propio de un escenario artificial, construido para una película, pero con la particularidad de ser absolutamente real.

Sorpresas desde el comienzo

Recién llegados, dejamos las maletas en la habitación y bajamos a cenar al restaurante del hotel. Si antes de llegar allí me hubieran dicho que en Albarracín hacen pizzas que te dejan sin aliento, no me lo habría creído. El salón estaba decorado de manera vasta y barroca, con objetos y colores que invadían el espacio hasta llegar a desconcertar. Sin embargo, cuando llegó la pizza, la atención se centró por completo en ella. Atún, pimiento y calabacín fueron los ingredientes de la mejor pizza que habíamos probado hasta la fecha. Quisimos probar también un plato de pasta rellena de pera con salsa de trufa. El sabor de la trufa era algo desconocido para nosotros, potente y gratificante, pero excesivo tras unos minutos para paladares no acostumbrados.

Aunque cansados, decidimos dar un paseo nocturno de reconocimiento, en total soledad, comiendo nueces caídas de un nogal del parque. Pronto a dormir para aprovechar el día siguiente, el cual me gustaría empezar a relataros, como buen fotógrafo, con fotos.

Fotos de Albarracín

Albarracín tiene eso que pocos pueblos tienen y es un aire de otra época, como si una máquina del tiempo te permitiera de repente trasladarte en un abrir y cerrar de ojos a la era medieval. Y es así gracias a su magnífico estado de conservación. Las fotos de Albarracín son infinitas, así como su atractivo, a pesar de la estrechez de sus callejones y a lo escaso de su extensión, ya que no necesitas más de un día para completar un recorrido total.

Vistas de Albarracin

Gabriele en Albarracin

Albarracin, Teruel

Fachadas en Albarracin

Albarracin pueblo de Teruel

Vistas desde Albarracin

Albarracin

Viaje a Albarracin

 

Albarracín guarda un aire de encantamiento que fluye entre sus calles, un sentimiento de magia que te invade muy pronto y que ya nunca te abandona. Es de esos pocos pueblos que te trasladan a otras épocas y te sumergen en una atmósfera inusual cargada de detalles que invitan a tu imaginación a soñar con acontecimientos del pasado.

 

Albarracin, en Teruel

Calles de Albarracín

Casas de Albarracín

Casas en Albarracin

Plaza en Albarracin

Sol en Albarracin

Albarracín

Vistas de Albarracín

En lo alto de Albarracin

Gabriele Albarracin

Viaje a Albarracin

Escapada a Albarracin

Viaje a Albarracin

Paseo por Albarracin

Caminando por Albarracín

Paseando por Albarracin

 

Un pueblo bañado en matices, ambientado por la música medieval de sus juglares; un pueblo cuyos edificios se susurran al oído, casi acariciándose en su parte más alta; un pueblo de deliciosos manjares y atardeceres multicolor, repleto de calles laberínticas donde maravillosas sorpresas te aguardan a la vuelta de la esquina.

Escapada a Albarracín was last modified: Agosto 3rd, 2017 by rubenmfoto

1 Comentario

  1. Precioso artículo! Eres un poeta!

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