Cantabria, Asturias y Galicia – Parte 1/2

Cantabria, Asturias y Galicia – Parte 1/2

Hace un año y medio, Gabriela y yo llenábamos nuestras maletas de ropa y el depósito de gasolina para embarcarnos en una aventura de 10 días por la península, con el firme objetivo de descubrir juntos nuevos lugares, degustar nuevos sabores, respirar el aire de las montañas y bañarnos en los ríos. Con una ruta programada en la que cada día recorreríamos 300km de media, teníamos previsto detenernos (y finalmente así lo hicimos) en Teruel, Zaragoza, Bilbao, varios pueblos y ciudades de Cantabria, Asturias y Galicia, concluyendo ya de vuelta en Salamanca.

La experiencia fue enriquecedora e inolvidable. Sin duda, el mejor viaje que habíamos hecho hasta la fecha y posiblemente el mejor hasta el día de hoy, por la variedad de entornos, por la libertad total en la que vivimos, por los lugares visitados y por la gente que encontramos a nuestro paso. Nos dijeron que en Cantabria y Asturias hay mucha gente buena y la gastronomía es maravillosa. No hizo falta mucho tiempo para confirmarlo.

Los que conocen la tierra quizá pensarán: “seguro que os llovió”. Afortunadamente, y no es que la lluvia me disguste, en ningún momento se nos aguó la fiesta: sólo llovió a la salida de Bilbao y en Santiago. Disfrutamos de un clima favorable casi el 100% del tiempo, de modo que pudimos observar la naturaleza en todo su luminoso esplendor. ¡Vamos ya con las fotos!

 

Teruel

Teruel

Teruel

Teruel

Teruel fue nuestra primera parada. Una visita breve que incluyó un paseo por los callejones de la ciudad y unos dulces para comenzar bien la mañana.

Pastelitos de Teruel

Pastelitos de Teruel

A primera hora de la tarde nos encaminábamos hacia Zaragoza, con tiempo suficiente para instalarnos, descansar y visitar el Museo Goya antes de salir a conocer el ambiente nocturno de la ciudad en la que pasaríamos la primera de las próximas diez noches.

En la Bodeguilla de Santa Cruz

Bodeguilla de Santa Cruz

En la Bodeguilla de Santa Cruz tuvimos nuestra primera gran experiencia. El interior del bar es agradable y pictórico, con una decoración que invita a ser observada con detenimiento. No obstante, era agosto y optamos por sentarnos en la terraza (buena decisión), en una acogedora mesita junto donde nos dejamos llevar por el sabor de unas buenísimas tapas que nos sirvieron tras  un chupito de gazpacho sorprendentemente rico, todo adecuadamente aderezado con una refrescante cerveza. Para repetir.

Terraza Bodeguilla de Santa Cruz

Terraza de la Bodeguilla de Santa Cruz

Tras un reconfortante paseo por las calles más céntricas, no encontramos mejor manera de concluir el día poniendo de moda lo que es ya hoy casi una tradición en nuestros viajes: un chupito de Jägermeister para celebrar el día. A la mañana siguiente rehicimos la maleta y salimos a visitar la Basílica del Pilar, no sin antes hacer una parada obligatoria para tomar café con churros.

Desayunando churros en Zaragoza

Desayunando en Zaragoza junto a la Basílica del Pilar

En su interior, la basílica es imponente. Soportada por doce columnas de unos 4m2 y decorada por decenas de pinturas, algunas de ellas del propio Goya; un majestuoso órgano se alza sobre la fachada norte, acompañado por una sillería de madera con infinidad de matices tallados. Un amable señor nos contó algunas historias interesantes de la basílica, como por ejemplo que, en 1936 un avión lanzó tres bombas sobre el templo, dos de las cuales impactaron contra él siendo a día de hoy todavía visibles los desperfectos que causaron. Ninguna de las tres llegó nunca a explosionar.

Anécdotas históricas a parte, nos esperaba la carretera y al final de ella, nuestros amigos Itxaso y Ernesto. Esa tarde alcanzaríamos una de las comunidades autónomas más entrañables y bonitas de nuestro territorio: Euskadi.

En Bilbao

En Bilbao

Los pintxos y el Txakolí amenizaron una noche en la compañía más grata que podríamos haber esperado.

Gabriele y Aso en Bilbao

Gabriele y Aso en Bilbao

De no haber tenido la ruta programada, sin duda habríamos pasado un par de días más con Aso y Ernesto, quienes tenían preparado para nosotros una pequeña escapada en la que pudimos empaparnos de las inigualables montañas vascas.

Playa de Bakio

Playa de Bakio

Camino a San Juan de Gaztelugatxe

Camino a San Juan de Gaztelugatxe

Quien me conoce bien sabe que el País Vasco forma parte importante de algunos de los mejores recuerdos de mi adolescencia, por lo que volver allí y esta vez con mi chica, supuso una emoción que llegó a hacerme brillar los ojos por momentos. Especialmente en Bermeo, donde, sin casi darme cuenta, nos encontrábamos al final de la mañana. Gaizka, Saioa, Óscar, Eider, Cristina, Ibai, Naiara, Maite, Janire, Iparragirre Kalea, la lonja, los cruasanes con mantequilla, la Atalaya, el rompeolas, Ken7, etc. Muchos nombres propios, lugares, olores y canciones que volvían a mi mente diez años después.

Puerto de Bermeo

Puerto de Bermeo

Bermeo

Bermeo

Con la satisfacción de reencontrarme con mi pasado junto a quien forma parte de mi presente, y con cierto dolor por dejar atrás a nuestros amigos, decidimos proseguir con nuestro viaje, el cual aún nos tenía guardados paisajes, personas, sabores y experiencias maravillosas por vivir. Empezando por Cantabria.

Cantabria

Cantabria

Montes Pasiegos

Montes Pasiegos

Casa en Montes Pasiegos

Casa en Montes Pasiegos

Caballos en Montes Pasiegos

Caballos en Montes Pasiegos

Montes Pasiegos en Cantabria

Montes Pasiegos en Cantabria

Nuestro coche entre las montañas

Nuestro coche entre las montañas

Los Montes Pasiegos era una de las áreas que más ganas tenía de visitar de toda nuestra ruta. Observar semejante maravilla a nuestro alrededor nos enriqueció y nos ayudó a entender todavía más que la naturaleza posee la capacidad de crear la belleza más absoluta. El trayecto en coche parecía no tener fin, puesto que cada cincuenta metros cambiaba el paisaje y era necesario detenerse y sacar la cámara. Anocheciendo, nos esperaba Vega de Pas, un pequeño pueblo donde las sorpresas iban a continuar.

Anchoas de Santoña

Anchoas de Santoña

Lechazo

Lechazo

Dulce de queso

Dulce de queso

 

Tras un relajante paseo de reconocimiento del pueblo, localizamos un par de restaurantes y decidimos entrar a uno llamado La Terraza. Unas anchoas de Santoña con pimiento para comenzar el vendaval de sabores, una pierna de lechazo con patatas capaz de hacerte caer de espaldas y para rematar, un postre casero de queso, el único hasta hoy que me ha hecho plantearme la existencia de dios. Confirmado, estábamos en Cantabria.

Vega de Pas

Vega de Pas

Vega de Pas

Vega de Pas

Desayuno en Vega de Pas

Desayuno en Vega de Pas

Al amanecer, bajamos a disfrutar del aire fresco que, combinado con los rayos de sol, crean un ambiente único que siempre nos encanta a los que vivimos en el Mediterráneo. Si aún quedaba algo por hacer era probar la quesada pasiega en una de sus localidades de origen. Dónde si no probar semejante delicia.

En este punto del viaje comenzábamos a darnos cuenta de que, en cada lugar que visitábamos, habríamos permanecido durante al menos 2 días más. Esto era un claro indicativo de que estábamos disfrutando, pero creedme, no sabíamos lo que aún estaba por llegar.

San Vicente de la Barquera

San Vicente de la Barquera

Tejados de San Vicente de la Barquera

Tejados de San Vicente de la Barquera

San Vicente de la Barquera

San Vicente de la Barquera

 

San Vicente de la Barquera fue nuestra siguiente parada. En el ascenso al castillo visitamos un mercadillo medieval y pocas horas más tarde volvíamos a la carretera. A 10 minutos nos esperaba Río Cares, a orillas del cual celebraríamos la cena más bonita y acogedora que podíamos haber imaginado.

Agroturismo Muriances

Agroturismo Muriances

 

 

Fin de la parte 1. ¡Pronto publicaré la segunda parte!

Cantabria, Asturias y Galicia – Parte 1/2 was last modified: abril 9th, 2017 by Rubén Martínez

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